Sermón del Monte

Preliminares

¿Qué es un sermón?

Nehemías 8:8

¿Por qué predicar todo el sermón a la vez?

Porque el significado está en el resumen general y el significado de la partes se deriva del propósito general del unidad del sentido. Si no se entiende el propósito general no se entiende las partes.

Sermón del  monte

Algunos dicen que este sermón era una colección de los sermones de Jesús. Otros dicen que fue un solo sermón.

Mateo lo ubica en el principio de su evangelio.

Unos lo llaman el “manifiesto de Jesús”, es decir, la esencia de lo que Jesús quiso que sus discípulos hicieran y pensaran en la vida. Esto nos conduce a la pregunta, ¿Qué significa ser un discípulo de Jesús?

John Stott llamó su libro sobre el Sermón del Monte, Contracultura Cristiana porque que los discípulos y los valores del reino son distintos a los valores del mundo. Lo que es la política de este mundo no puede ser igual a la del reino de Dios. Lo que es de éxito en el mundo, no puede ser lo mismo que el éxito en el reino de Dios.

Audiencia

¿A quién esta dirigido el sermón? El consenso es que este sermón esta escrito a los discípulos de Jesús, es decir, a los seguidores de Jesús.

Bosquejo:

Bienaventuranzas 5:3-14

El propósito de Jesús: establecer la ley y los profetas 5:15-20

Sobre el odio 5:21-26

Sobre el adulterio 5:27-32

Juramento falso 5:33-37

Sobre la venganza 5:38-42

Sobre el amor 5:43-48

La práctica de justicia 6:1

            Ofrendas 6:2-4

            Oración 6:5-15

            Ayuno 6:16-18

La meta de la vida 6: 19-34

No juzgar a otros 7:1-6

La oración recibirá respuesta 7:7-12

2 puertas y 2 caminos 7:13-14

Cómo reconocer falsos profetas 7:15-23

Dos cimientos 7:24-27

La reacción de la gente: “Uno que tiene autoridad” 7:28-29

Exposición

Bienaventuranzas 5:3-14

Jesús anuncia que la promesa a Abraham está cumplida. La bendición es para sus seguidores. La promesa no era sólo para los judíos, sino para todas la familias de la tierra (Génesis 12:1-3). Jesús está poniéndose en el lugar de Dios cuando le habló a Abraham. Dios mismo está hablando.  Jesus dice: “Bienaventurado” o bendecido.

¿A quiénes bendice Jesús?

  1. Pobres en espíritu  
  2. Los que lloran, 
  3. humildes 
  4. desean justicia
  5. misericordiosos
  6. los de limpio corazón
  7. pacificadores
  8. los que por causa de Jesús son:
    1. perseguidos
    2. insultados

Son 8 las bienaventuranzas. El noveno es una réplica del octavo.

En las bienaventuranzas Jesús define su destinatarios. ¿A quiénes indica las bienaventuranzas como la audiencia?

Jesús repite la acción de bendecir a su pueblo como Dios lo hizo con Abraham (Génesis 12:1-3).

Jesús bendice a los comprometidos (los discípulos o cristianos) con Él y su misión hasta la muerte.  Está explicando su compromiso con su pueblo.

Jesús no está hablando de una recompensa en la tierra, sino en el reino de los cielos. Hebreos da la misma idea:

Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos, sin nosotros.” Hebreos 11:13-14 y 39-40

No está hablando de los que están comprometidos con la prosperidad, arrogantes o con una vida egocéntrica. Jesús se comprometió con nosotros hasta la muerte y pide lo mismo de sus seguidores.

Primera llamada: ¿Estamos comprometidos con Jesús y su misión?

El propósito de Jesús: establecer la ley y los profetas Mateo 5:15-20

Sobre el odio 5:21-26

Sobre el adulterio 5:27-32

Juramento falso 5:33-37

Sobre la venganza 5:38-42

Sobre el amor 5: 43-48

Esta sección deja en claro que las exigencias de Jesús no se limitan a la conducta. Hablan sobre lo que pensamos más que de lo que hacemos. Jesús hace la ley más exigente. No podemos decir que “no hice nada” cuando lo pensamos en nuestras corazones.

Segunda llamada: Confesar tus pecados

La práctica de la justicia 6:1

            Ofrendas 6:2-4

            Oración 6:5-15

            Ayuno 6:16-18

Inicia este inciso con la frase: “Cuídense de practicar su justicia delante de los hombres”. Nuestro audiencia siempre es uno: Dios. El gran peligro es de hacer nuestra “justicia” para ser vista por los hombres porque si lo hacemos, ya tenemos nuestra recompensa.

Luego incluye tres aspectos de como practicar la justicia: ofrendas, oraciones y ayunos.

Oración: Jesús enseña a sus discípulos cómo orar

En la primer parte de la oración “Padre nuestro que estás en el cielo” Jesús aclara nuestra actitud ante el Padre. Hacemos oración cuando nos postramos ante el Señor o cuando somos dependientes de Él, las cuales son señales de sumisión. Un reconocimiento de que Él es soberano. No podemos orar (hacer peticiones) con arrogancia. No tenemos derecho de hacer demandas a Dios.

La primera petición: “santificado sea tu nombre” es una expresión de que la oración es una manera de mantener el nombre (o la fama de Dios) en alta estima. Evitamos exaltarnos a nosotros mismos. Si nos exaltamos durante la oración estamos negando la base (¿cual base?) que Jesús expone como nuestra entrada a Dios.

La segunda petición de la oración es “venga tu reino”. Esta petición muestra que el propósito de la oración es de extender la soberanía de Dios. No podemos competir con Dios para tener nuestros propios reinos.

La tercera petición es “hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Esto significa que reconocemos que Dios es el soberano absoluto que no tiene rival ni competencia. Nuestras peticiones no pueden estar contra su voluntad. Toda nuestra peticiones son condicionadas a estar de acuerdo con la voluntad de Dios.

Después de que nos hemos sometido a la voluntad y soberanía de Dios podemos hacer peticiones para la necesidades de nuestra vida y pedir perdón por nuestras ofensas. Vale la pena mencionar que el perdón de nuestras ofensas es condicionado por nuestro perdón hacia las demás personas. Otra vez debemos ser humildes.

Tercera llamada: ¿A quién estamos sirviendo?

La meta de la vida Mateo 6:19-34

Hay muchos afanes o preocupaciones que nos consumen. Entre nuestras preocupaciones por lo general está la acumulación de tesoros en la tierra. Jesús nos recuerda que los bienes son temporales, mientras que los tesoros espirituales son eternos. No somos ni podemos ser materialistas.

Jesús no se preocupa por nuestros bienes, sino el hecho de que no podemos servir a dos señores (6:24). El centro de nuestra visión tiene que ser un solo punto, de lo contrario nuestra visión de la vida será borrosa.

La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! (Mateo 6:22-23).

Por esta razón, Jesús dice que no debemos preocuparnos por la vida. Las aves del cielo no se preocupan por nada. Sin embargo, Dios les da de comer todos los días. Los seguidores de Jesús son mucho más importantes para Dios que las aves. La ropa tampoco debe ser motivo de preocupación. Si Dios puede vestir a las flores, lo puede hacer con nosotros también. Y nosotros somos temporales como las flores. Los gentiles (o incrédulos) se preocupan por estas cosas.

¿Qué nos debe preocupar?

La respuesta de Jesús es: El Reino de Dios y su justicia. Esto es lo más importante en la vida. Lo demás es secundario, y va a ser provisto por el Padre. No debemos estar preocupados por el día de mañana, sino  concentrarnos en el Reino hoy.

Cuarta llamada: ¿Para qué estas viviendo?

Juicios 7:1-27

Toda la vida está llena de elecciones. ¿Qué ropa vamos a vestir? ¿Dónde vamos a vivir? ¿Cuál va a ser nuestra vocación? ¿Con quien nos vamos a casar? Esta última sección del sermón son comentarios de Jesús para que en estas elecciones seamos sabios y hagamos elecciones de acuerdo con los valores del Reino de los Cielos.

No juzguen 7:1-6

Debemos cuidarnos de no evaluar a otros como malos, porque todos somos iguales. Más bien debemos cuidar nuestra propia persona.

La oración recibirá respuesta 7:7-12

Jesús indica que Dios contesta nuestras oraciones. No debemos andar temerosos de no tener suficiente, porque nuestro Padre nos cuida. Por eso podemos ser generosos con las demás personas.

Por eso, todo cuanto quieran que los hombres les hagan, así también hagan ustedes con ellos, porque ésta es la Ley y los Profetas (Mateo 7:12).

La regla de oro se basa en la generosidad de nuestro Padre. En otras palabras, cuando no somos generosos estamos negando la bondad de nuestro Padre.

2 puertas y 2 caminos 7:13-14

Tenemos que elegir entre seguirlo a él o perdernos en las preocupaciones de la vida.

Cómo reconocer falsos profetas 7:15-23

Jesús nos da un criterio para filtrar y darnos cuenta quienes no son del reino. Él sabía que habrá muchos falsos profetas que nos van a prometer cosas de esta vida para desviarnos de Su camino, pero los resultados serán temporales y pueden desviar nuestra vista del Reino.

No todos los que hablan en el nombre del Señor son sus discípulos.

No todo el que Me dice: ‘Señor, Señor,’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Muchos Me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?’ Entonces les declararé: ‘Jamás los conocí; apartense de Mi, los que practican la iniquidad’ (Mateo 7:21-23).

Dos cimientos 7:24-27

Hay dos maneras de construir una casa. Una en la arena y otra sobre la roca. Una sobre el reino de Dios y otra sobre el “materialismo”. Una está destinada a la destrucción y la otra perdura para siempre. Jesús exige un compromiso total. Si uno no se compromete con Jesús, no es su discípulo, o en otras palabras no es cristiano.

La reacción de la gente: “Uno que tiene autoridad” 7:28-29

La reacción esperada al sermón consistía en reconocer que Jesús tenía autoridad cuando hablaba. Esta conclusión se repite en Mateo 28:16, cuando Jesús asevera que “toda autoridad en los cielos en la tierra me ha sido dada”.

Quinta llamada: ¿Dónde estás construyendo tu vida?

Bibliografía:

1.     Guillermo Hendricksen, El evangelio según Mateo, SLC.

2.     R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. Matthew´s Gospel, Augsburg.

3.     John R. W Stott, El sermón del monte, Certeza.

Publicadas por Juan C. Kennington