El nombre significa “mi mensajero”. No sabemos si es el nombre del profeta o es un escrito anónimo de una persona considerada como un mensajero. No sabemos nada de su vida.

Fecha

No tenemos certeza en cuanto a la fecha. Sólo podemos derivar la fecha con base en los contenidos del libro. Entre los problemas que presenta el libro está el del matrimonio con incrédulos (Esdras y Nehemías).

Cronología

Primer regreso: 536 a. C.

Finalización del templo: 516 a. C.

Segundo regreso bajo Esdras 458 a. C.

Tercer regreso bajo Nehemías 445 a. C.

Ministerio de Malaquías 440-430 a. C.

El libro de Malaquías 430 a. C.

Silencio 430 a. C hasta 8 a. C.

Contexto

La situación en Malaquías es similar a la de Hageo. La gente ha regresado del exilio. Está cansada de escuchar promesas y no ver resultados. Iba a haber un silencio profético hasta la anunciación de Dios a Zacarías de que iba a tener un hijo llamado Juan. Y se pasa a una actitud de apatía en todas las cuestiones religiosas. No perciben a Dios con ellos.

Mensaje

Los judíos que regresaron son llamados. Esto les da identidad, pero también están llamados al arrepentimiento. Primero, los sacerdotes y luego el pueblo tienen que cambiar su actitud hacia Dios. Los sacerdotes tienen que dejar su hipocresía y ofrecer sacrificios según la ley y dejar de enseñar medias verdades para que la palabra de Dios llegue completa al pueblo, el cual tiene que dejar de “robar a Dios”. Todo esto tiene que ocurrir antes de que venga el Mesías. Si no pasan estos cambios el Mesías solo va a traer destrucción en vez de la salvación prometida. Malaquías está preparando el camino para el Ungido.

Forma

Hay seis discursos y una formula que Malaquías usa para presentar su material.

Declaración: El tema que va a discutir es anunciado por el Señor.

La pregunta del pueblo: ¿Qué evidencias existen que muestren el caso? “¿En qué…?

La respuesta del Señor: El Señor les da una respuesta que muestra su culpabilidad.

Diálogo

El libro nos presenta un diálogo entre Dios y su pueblo. “Ustedes dicen” en contraste con “Jehová dice”. Muchas de las quejas que Malaquías registra también lo hacemos hoy nosotros. Es importante que veamos que este libro es importante en nuestro discipulado hoy también.

Bosquejo

Título (1:1)

Primera disputa (1:2-5): El amor del Señor

Segunda disputa (1:6-2:9) Sacrificios defectuosos

Tercer disputa (2:10-16) Matrimonios mixtos

Cuarta disputa (2:17-3:5) La palabra del Señor cansa

Quinta disputa (3:6-12) El regreso del Señor

Sexta disputa (3:13-4:3)

Dos palabras (4:4-6)

Exposición

El título del libro nos presenta un problema. Malaquías puede ser un hombre, pero esta palabra también significa “mi mensajero”. También puede ser el nombre del profeta que es un mensajero del Señor. El mensajero de quién habla indica el papel de Juan el Bautista que viene a preparar el camino del Señor (Isaías 40:3-11; Malaquías 3:1-6; Malaquías 4:1-6; Mateo 3:1-16; Marcos 1:2-12, 6:14-28; Mateo 11:1-19, 14: 1-12; Lucas 1:5-25, 1:29-45, 1:57-80, 3:1-22, 7:18-35; Juan 1:6-9, 1:19-34, 3:22-30).

La forma en la que Malaquías habla de este mensajero puede indicar que la base de la predicación de arrepentimiento de Juan el Bautista se encuentra en Malaquías.  Especialmente en Marcos 1:2 se cita Malaquias 3:1 referiéndose a Juan el Bautista.

Primera disputa (1:2-5): El amor del Señor

“Yo los he amado,” dice el Señor. Pero ustedes dicen: “¿En qué nos has amado?”, (Malaquías 1:2).

Una de las quejas de la gente era: realmente Dios les amaba o no. Dios a través de Malaquías les responde: Ve tu alrededor y pregunta si son amados por el Señor o no. Obviamente los descendientes del hermano de Jacob, en referencia a Esaú, no eran tan amados como los descendientes de Jacob. Ellos, según el libro, estaban construyendo sobre ruinas y tenían que volver a lo mismo después en un ciclo sin fin. Ellos podrían ver la condición de Esaú y sabían que estaban en muchas mejores condiciones.

Segunda disputa (1:6-2:9) Sacrificios defectuosos

6 “El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si Yo soy padre, ¿dónde está Mi honor? Y si Yo soy señor, ¿dónde está Mi temor?” dice el Señor de los ejércitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre. Pero ustedes dicen: ‘¿En qué hemos despreciado Tu nombre?’

Los sacerdotes eran los primeros en corromperse. Esta misma condición existía en los tiempos de Jesús. Eran los saduceos que no creían que iba a ver una resurrección. Obviamente, si no hay Dios, no hay razón para hacer sacrificios de mucho valor económico. Ellos, al no creer, pasaron esta enseñanza a todo el pueblo y realizaban sacrificios con animales inferiores, no conforme a los requisitos de la ley. Esto tenía como resultado la obtención de más ganancias para ellos. Hoy tenemos situaciones parecidas.

La queja del Señor era que en lugar de enseñar la Palabra de Dios desviaron al pueblo mediante la instrucción y enseñaron con parcialidad.

Hoy vivimos una situación paralela. Tenemos muchos maestros que minimizan la necesidad de la enseñanza (doctrina) entre cristianos. Creen que podemos enseñar lo mínimo a la gente por estar en los tiempos posmodernos. Esto es una gran equivocación, ya que necesitamos entender mejor nuestra fe para responder a las situaciones y argumentos en el mundo actual. No podemos sobrevivir como cristianos con esta actitud. Para responder en las universidades y en la sociedad en general necesitamos conocer los detalles de los argumentos o quedarnos neutralizados en la propagación de nuestra fe.

La respuesta de Malaquías es que los sacerdotes “deben guardar la sabiduría” y los hombres “deben buscar la instrucción” del “mensajero de Señor de los ejércitos” (Malaquías 2:7). Es claro que los malos líderes mencionados más adelante en el libro son incapaces de proveer instrucción en doctrina y en práctica.

Tercera disputa (2:10-16) Matrimonios mixtos

La condición de los líderes religiosos pronto se refleja en la condición del pueblo.

10 “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres?

Cuando no tenemos una clara noción de nuestra relación (pacto) con Dios, tampoco podemos guardar las relaciones (pactos) con otras personas. Entonces, estas relaciones serán un reflejo de nuestra deslealtad a Dios. En el caso que Malaquías presenta es el del divorcio y el tomar mujeres que sirven a otros dioses.

Cuarta disputa (2:17-3:5) La palabra del Señor cansa

7 Ustedes han cansado al Señor con sus palabras. Y dicen: “¿En qué lo hemos cansado?” Cuando dicen: “Todo el que hace mal es bueno a los ojos del Señor, y en ellos Él se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia?”

Hay dos frases que indican el menosprecio a la Palabra de Dios y una cosmovisión secular (Jeremías 2:13): Todos son buenos. Esta postura está presente en la relativista y tolerante sociedad actual. Todos los dioses tienen su valor de espiritualidad. El hombre puede tomar a cualquier dios y cumplir con él. Otra es Dios es injusto. Primero, uno tiene que recordar que no hay justicia si Dios no es reconocido (Romanos 1:18-23). Corremos el riesgo de rechazar a Dios si establecemos nuestra justicia en la tierra y no reconocemos la justicia que Dios nos da (Romanos 10:3).

Estos dos conceptos no están limitados a los tiempos de Malaquías, también están presentes hoy.

Quinta disputa (3:6-12) La venida del Señor

“Yo envío a Mi mensajero, y él preparará el camino delante de Mí. Y vendrá de repente a Su templo el Señor a quien ustedes buscan; el mensajero del pacto en quien ustedes se complacen, ya viene;” dice el Señor de los ejércitos. 2 “¿Pero quién podrá soportar el día de Su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando Él aparezca? (ver Apocalipsis 6:17). Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. 3 Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor. 4 Entonces será grata al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados. 5 Me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no Me temen,” dice el Señor de los ejércitos. 6 “Porque Yo, el Señor, no cambio; por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no han sido consumidos” (Malaquías 3:1-6)

Sexta disputa (Malaquías 3:7-12) : Los Diezmos

7 “Desde los días de sus padres se han apartado de Mis estatutos y no los han guardado. Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes,” dice el Señor de los ejércitos. Pero dicen: ‘¿Cómo hemos de volver?’ 8 “¿Robará el hombre a Dios? Pues ustedes me están robando. Pero dicen: ‘¿En qué Te hemos robado?’ En los diezmos y en las ofrendas” (Malaquías 3:7-12).

Noten bien que el Señor ofrece volver al pueblo si ellos vuelven al Señor. Luego el pueblo pregunta cómo ha de volver. Así es como Malaquías arranca la discusión de los diezmos. Cuando el pueblo no cumple con las obligaciones económicas para sostener la misión de Dios, cómo pueden esperar que Dios les dé su bendición.

Es fácil tratar de acercarse a Dios sin el compromiso económico. Pero el verdadero acercamiento a Dios es con todo nuestro ser. No es exclusivamente espiritual, sino un compromiso con todos nuestros recursos y todas nuestras ambiciones. Si sólo es parcial, somos hipócritas, nada más.

Conclusiones (3:13-4:3)

Primero: los creyentes en el Señor hicieron un libro donde acordaron servir (adorar) al Señor. Y el Señor les mostró su favor (3:16-17).

Segundo: va a haber una distinción entre el justo y el impío (3:18). Esta distinción está clara en los primeros versículos de Malaquías 4:

“Porque viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego,” dice el Señor de los ejércitos “que no les dejará ni raíz ni rama. 2 Pero para ustedes que temen  mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldrán y saltarán como terneros del establo. 3 Y ustedes pisotearán a los impíos, pues ellos serán ceniza bajo las plantas de sus pies el día en que yo actúe,” dice el Señor de los ejércitos (Malaquías 4:1-3).

Dos palabras (4:4-6) 

Malaquías tenía en mente la encarnación de Cristo. Estaba dando la base para la prédica de Juan el Bautista. Si Juan no hubiera predicado el arrepentimiento, la primera venida de Jesucristo hubiera sido para juicio y destrucción.

También es interesante ver cómo Malaquías tiende un puente al Nuevo Testamento. Juan el Bautista es anunciado y nace unos seis meses antes de Jesús. Juan tiene la tarea de preparar el camino para Jesús. Esto nos indica la unidad de la Biblia en el tema de Jesús en ambos testamentos. Noten bien cómo el tema del pecado se relaciona con la preparación para la venida de Jesús.

Reflexión:

El libro de Malaquías une los elementos de juicio y salvación. El juicio que menciona Malaquías está a punto de realizarse. Esta misma unión ocurre también en el Nuevo Testamento: Juan el Bautista en Mateo 3:8-9 dijo que el juicio ya había comenzado; Jesús en Mateo 24:15-25 afirmó que el juicio del cual hablaba iba a ocurrir en la misma generación (40 años) que estaba escuchando su discurso; y Pablo en Hechos 13:38-41 citaba a Habacuc 1:5. La prédica de Jesús tenía como resultado la destrucción de Jerusalén y el templo en el año 70 d. C. ¿Qué resulta cuando la gente rechaza a Jesús dentro de la historia?

Bibliografía:

Joyce Baldwin, Haggai, Zechariah, Malachi, IVP.

Gordon P Hugenberger, “Malaquías” en Carson, et. al. en El Nuevo Comentario Bíblico Siglo XXI, Casa Bautista.

Gordon D. Fee y Douglas Stuart, Cómo leer la Biblia: libro por libro, Vida.


Índice A.T.