Esta carta fue escrita antes de la caída de Jerusalén frente a un debate apasionado entre el cristianismo y el judaísmo cuando ambas religiones estaban compitiendo entre sí. La discusión entre dos interpretaciones del Antiguo Testamento era muy feroz y muchos cristianos perdieron sus bienes, casas y en algunos casos hasta sus vidas.

También el cristianismo estaba en una batalla contra el paganismo. ¿A través de quién y cómo iban a lograr paz con Dios? No obstante el libro toma más temas del judaísmo que de cualquier otra religión de su tiempo.

Entre los temas que trata están el de los ángeles, Moisés, otro éxodo, el sacerdocio judío y el sacrificio animal. ¿Cómo iban a lograr tener una relación con el creador? Hebreos presenta un argumento para la superioridad de Cristo sobre otros posibles medios de acceso a Dios.

Según el libro de Hebreos, el Antiguo Pacto había desaparecido. Ya no era viable ser judío para ser salvo. El sacrificio “una vez y para siempre” de Jesús hizo caduco el sacrificio repetido del judaísmo. Cualquier regreso a este sistema repetitivo es un rechazo abierto al Mesías, quien dio su vida una vez por todas para salvar a su pueblo. El sacerdocio de cualquier humano a partir de Jesús es un rechazo de Su intercesión ante Dios por nosotros.

Un autor dice que Hebreos fue escrito para convertirse en sermón el día de Pentecostés señalando que las promesas están cumplidas: el Mesías ha venido. (ver F.F. Bruce. Hebreos)

Prefacio

Hebreos 1:1-4 empieza con la afirmación de que Dios habla con los hombres. Cuando Dios había hablado con los hombres anteriormente en el pasado lo había hecho por los profetas y ángeles, pero ahora el mediador es su Hijo, Jesucristo. Las otras maneras en que Dios se comunicó en el pasado son inferiores a Jesús, la cual es la revelación suprema, máxima y final. El uso del aoristo en el griego significa una acción cumplida en el pasado que no se repite y que tiene resultados continuos en el futuro. Es decir, Jesús es la máxima revelación de Dios. Cristo es superior a todos los medios que Dios usó en el Antiguo Testamento o después de Jesús para revelarnos su palabra.

Esto también significa que el evangelio no cambia su mensaje a lo largo de la historia de la iglesia. El evangelio es dado una vez y para siempre (Gálatas 1:8-9). No se puede añadir otras revelaciones a la de Jesús, ya que esto sería un cambió en el mensaje (Apocalipsis 22:18-19).

¿Qué significó el hecho de que Jesús habló la máxima revelación de Dios? Que el Mesías había venido. La promesa se había cumplido. La salvación estaba disponible para los que invocan el nombre del Señor.

Afirmaciones de la Palabra: Cristo

(1:5-14) El hecho de que Dios ha hablado por medio de su Hijo significa que su Hijo, Jesucristo, es superior a los ángeles. Un hijo es de la misma sustancia que sus padres, es decir, que tiene su genética o naturaleza. Los ángeles son simples mensajeros, pero el Hijo es de la misma esencia: es Dios mismo.

(2:5-18) Jesús es verdaderamente hombre. Es carne y hueso como nosotros. Así puede tener compasión de nosotros; ha experimentado la lucha con la carne.

(3:1-6) Jesús es superior a Moisés. Noten bien la diferencias: Moisés era parte de la casa; Jesús, el arquitecto; Moisés fue siervo; Jesús, Hijo; Moisés habló de cosas futuras; Jesús, de las cosas de hoy (3:5 y 7); Moisés tenía fallas; Jesús, era sin defecto; Moisés está muerto; Jesús, vivo; Moisés estaba incompleto sin Aarón; Jesús, cumple el ministerio de ambos (profeta, sacerdote y rey).

(4:1-13) El reposo que Jesús nos da es superior al sábado, a la tierra prometida (Josué) del viejo pacto. Es una relación con Dios donde no tenemos que hacer obras para su aprobación, sino creer en Él. Hoy es el día de salvación. Cuando termina hoy, es decir, esta dispensación, no habrá salvación disponible para nadie, ni judío, ni gentil. Esto esta claro en el texto porque está dirigido a judíos. Uno tiene que hacer caso a la voz de Cristo hoy para ser salvo.

(4:14-5:8) Jesús es un sumo sacerdote superior a los sacerdotes del viejo pacto. No es un hombre falible y pecaminoso, sino el siervo que obedeció hasta la muerte y es compasivo para con nosotros.

Unas preguntas: ¿Cuántos sermones has escuchado acerca de Jesús nuestro sumo sacerdote? ¿Cómo te ha cambiado entender el papel de Jesús como nuestro sumo sacerdote? ¿Por qué es tan larga esta sección de Hebreos? ¿Por qué es la cita sobre Melquisedec del Salmo 110 la más usada en el Nuevo Testamento? ¿Por qué este texto es clave para entender la transición del Antiguo Pacto al Nuevo?

(6:13-7:28) La promesa de Dios está segura porque Dios mismo la dio y Él no puede mentir. Esto nos da seguridad en la esperanza que tenemos de ser parte de un nuevo cielo y una nueva tierra. Esta promesa está asegurada por nuestro Sumo Sacerdote, Jesús, de la orden de Melquisedec. Este sacerdocio es superior al de Aaron porque tenemos un mediador superior para interceder por nosotros.

(8:1-13) Tenemos un Nuevo Pacto o una nueva relación con Dios por medio de Jesucristo. El Antiguo Pacto estaba escrito en piedra, pero el Nuevo Pacto está escrito en nuestros corazones, es decir, podemos conocer a Dios por nosotros mismos. No es mediado por otras personas, pues la palabra de Dios está en nuestros corazones. También el Nuevo Pacto es perdón de nuestros pecados.

El Nuevo Pacto es mejor que el Antiguo, porque: El sacerdocio de Jesús es superior al de Aaron: Él es el Hijo eterno de Dios (7:3); Él es más grande que Abraham (7:4); Él vive por el poder de una vida sin fin (7:16); Él fue hecho Sumo Sacerdote por el juramento de Dios mismo (7:21); Él es un sacerdote permanente, así los que confían en él no tendrán que enfrentar otro cambio de orden sacerdotal (7:24); nos salva hasta el extremo (7:25); es exaltado más allá de los cielos (7:26); es sin pecado (7:27); y es perfecto para siempre (7:28). Este Sumo Sacerdote nos hace perfectos ante los ojos de Dios (7:19) y nos da acceso personal a Dios (7:19), algo que el antiguo sacerdocio no hizo.

(9:1-10:18) El sacrificio de Jesús es superior a los sacrificios de animales para limpiar nuestros pecados. Las razones de la superioridad del Sacrificio son: 1. Fue hecho en un tabernáculo celestial, no físico. La ley, el tabernáculo – templo sólo eran sombras de lo que Jesús hizo. 2. Porque la calidad del sacrificio es superior siendo Jesús un hombre – divino. 3. Porque es un sacrificio hecho una vez y para siempre que no necesita repetirse continuamente por la calidad del sacerdote ni el sacrificio.

Advertencias a los que no escuchen la Palabra Cristo

Las advertencias en el libro de Hebreos se refieren a la aceptación o rechazo de la salvación que nos ofrece Jesús, no a nuestras equivocaciones, esto es, los pecados al violar uno de los mandamientos de la ley ni a nuestra conducta pecaminosa, sino a la incredulidad que evita que confiemos en Jesús. La pregunta es si depositamos en Jesús nuestra confianza para ser salvos o no. El pecado es rechazar a Jesús. El autor de Hebreos no pone otro contexto para que podamos hablar de otros pecados, como adulterios, borracheras, mentiras o engaños. Sólo está hablando de recibir o rechazar a Jesús. El pecar deliberadamente entonces quiere decir, rechazar con conocimiento a Jesús (2:10:26 ss).

No podemos descuidar o ignorar la salvación que nos ofrece Jesús (2:1-4) porque las consecuencias son permanentes. No podemos reiniciar la vida cristiana una segunda vez (6:4-6) porque Cristo murió una sola vez para siempre.

Podemos resumir las advertencias de Hebreos en una sola: No cierres tus oídos a lo que Dios está diciendo por medio de Jesús, su Hijo. No dejes que las cosas temporales de este mundo (potaje, Génesis 25:27-34) te cieguen a las cosas eternas de la salvación (la primogenitura).

Ejemplos que aclaren la enseñanza

La parte final de Hebreos hace alusión a la situación de los destinatarios (10:26-12:29) e incluye una exhortación para seguir fiel a Jesús en medio de la persecución. Aquí tenemos tres tipos de ejemplos: los fieles del Antiguo Testamento (11), Jesús (12:1-13) y un ejemplo negativo, Esaú (12:14-17).

Los hebreos cristianos estaban experimentando persecución por seguir a Jesús y rechazar su vieja religión. Había un precio por seguir a Cristo: el despojo de sus bienes y la amenaza de muerte. Necesitamos seguir a Cristo, no por lo que vamos a recibir o a tener en esta vida. Necesitamos tener fe como los ejemplos del Antiguo Testamento (11), aunque ellos no vieron lo prometido. Murieron por su fe en la promesa del Mesías (Cristo) que no llegó mientras vivían.

El segundo ejemplo es Jesús mismo, “quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza”, (12:2). Él nos da el modelo a seguir en la vida cristiana.

Luego tenemos un ejemplo negativo de Esaú, quien descuidó la promesa (2:1-4). Dios no le permitió arrepentirse aunque “lo buscó con lágrimas” (12:17) dando un ejemplo de “los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial… pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento…”, (6:1-8). Este ejemplo verifica las advertencias de no descuidar la salvación que Hebreos nos presenta.

El último capítulo da instrucciones prácticas de cómo ser cristiano. La doctrina de la iglesia es muy importante. Si descuidamos la doctrina corremos el riesgo de sólo vivir para el presente y no para el plan de Dios. Debemos cuidar a nuestras guías en este camino y abandonar las guías falsas que nos concentren en las cosas de este mundo (1 Juan 4:1-7).

Termina la carta con unos saludos finales. El final parece más como una carta que indica que fue escrita en Italia (13:24).

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