Doctrina básica


Una base doctrinal puede ser la base para comprender la doctrina y compartirla con otros. Aquí compartimos una base doctrinal usada por varios organizaciones y escuelas. Uso esta base doctrinal para preparar un taller para iniciar a la gente en el estudio de la doctrina cristiana.

La Base de Doctrina

1. La unidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo en la Divinidad.
2. La soberanía de Dios en la creación, revelación, redención y juicio final.
3. La inspiración divina y entera confiabilidad de las Sagradas Escrituras tal cual fueron dadas originalmente y su autoridad suprema en todo asunto de fe y conducta.
4. La pecaminosidad y culpa universal de todos los hombres desde la caída que los sujeta a ira y condenación de Dios.
5. La redención de la culpa, pena, dominio y corrupción del pecado, solamente mediante la muerte expiatoria del Señor Jesucristo.
6. La resurrección corporal de Jesucristo de entre los muertos, y su ascensión a la diestra de Dios el Padre.
7. La presencia y poder del Espíritu Santo en la obra de la regeneración.
8. La justificación del pecador por la gracia de Dios y solo mediante la fe.
9. La permanencia del Espíritu Santo en el creyente.
10. La única iglesia universal que es el Cuerpo de Cristo y a la cual pertenecen todos los creyentes verdaderos.
11. El retorno personal del Señor Jesucristo.

Una confesion nos une al Evangelio.

Con una confesión reconocemos que Dios ha hablado clara y específicamente. La siguiente cosa que hace una confesión es de afirmar nuestra lealtad a lo que Dios ha dicho. John Webster, Universidad de Aberdeen, UK, lo pone así:

“Un credo o una confesión es una formulación publica del evangelio enseñado en las Escrituras en la que afirmamos nuestra lealtad a este mensaje. También es un rechazo de las cosas falsas que amenazan el  evangelio.”

Una confesión es más que un intento de responder obedientemente a la palabra de Dios. Es un intento de asegurar una continua obediencia a la palabra de Dios, porque constantemente nos desviamos de lo que Dios ha dicho para seguir las voces de las sirenas de nuestra imaginación y nuestras culturas. Si vamos a quedarnos leales al evangelio, tenemos que atarnos a la confesión. Este es el propósito de una confesión, de atar sus confesores al evangelio para que continúen confesando el evangelio y no inconscientemente tomen otra confesión.Con esta confesión queremos clavar nuestros colores al mástil y definir nuestro mensaje y misión.

En una confesión tomamos un partido.

Jesús es divino o no es Dios.Dios es soberano o es un caballeroLa Escritura es Palabra de Dios, o es producto humano.Somos salvos por la gracia de Dios o somos salvos por lo que hacemos.Jesús resucitó de entre lo muertos o no resucitóEl hombre es pecador o es éticamente neutralJesús vendrá otra vez, o no vendrá.

Conclusión: La Base de Doctrinal en una confesión nos lleva (cuerpo y alma) a la obediencia de la palabra de Dios:

  • Por ella rechazamos nuestro tendencia natural a rechazar la revelación de Dios;
  • Somos guiados a conocer el evangelio con más claridad;
  • Nos aliamos con el evangelio y encontramos allí unidad;
  • Retamos y negamos lo que se opone a el;
  • Formamos nuestras vidas, pensamientos, ministerios y enseñanzas.

Dios ha hablado! Lo confesamos, ¡A Él sólo sea la gloria!

Bibliografía:

·       Luis Berkhof, Manual de doctrina cristiana, Libros de desafío.

·       Luis Berkhof, Introducción a la teología sistemática, Libros de desafío.

·       Juan Calvino, Institución de la religión cristiana, Felire.

·       Wayne Grudem, Teología sistemática, Vida, 2007.

·       T. C. Hammond, Como comprender la doctrina cristiana, Certeza.

·       J. Gresham Machen, Christianity and Liberalism, Eerdmans.

·       Bruce Milne, Conoceréis la verdad: un manual de la fe cristiana, Logoi.

·       J.I. Packer, Teología concisa, Unilit.

·       Mike Reeves, http://www.theologynetwork.org/christian-beliefs/why-do-we-have-a-    doctrinal-basis-htm

Daniel Salinas, Nuestra fe, Certeza.  ·       John R. W. Stott, La cruz de Cristo, Certeza.

Publicada por John C. Kennington