Desde 1 Corintios podemos ver que había cierta oposición al liderazgo de Pablo de parte de algunos miembros de la iglesia. La evidencia para este rechazo se encuentra en 1 Corintios 4:1-4. En la segunda carta vemos que esta oposición creció hasta el punto de que Pablo tuvo que hacer una defensa de su persona y su mensaje.

Los opositores a Pablo aprovechaban cualquier cosa para desacreditarle. El apóstol se había enfermado en su viaje a Corinto y no pudo llegar a su cita, lo que fue aprovechado para acusar que ello evidenciaba que Pablo no tenía autoridad y que su mensaje era falso.

La segunda carta muestra gozo por la respuesta de la iglesia a una carta “severa”, por la manera en que tomaron sus críticas. Esta parte animosa va de los capítulos 1 al 9. Luego, abordó unas malas noticias que recibió acerca de los corintios y respondió a los ataques a su persona en los capítulos 10 al 13.

Aparentemente, los detractores de Pablo estaban esperando alguna falla para desacreditarlo. La razón básica de la carta es responder a dicha ofensiva.

Otro objetivo importante de la carta lo encontramos en los capítulos 8 y 9. Pablo pretendía levantar una ofrenda para los creyentes en Jerusalén. Se había mencionado la ayuda en el último capítulo de 1 Corintios.

Los enemigos de Pablo

Parece muy factible que los enemigos de Pablo sean los judaizantes. La tarea de estos era la de hacer que la gente confiara en su obediencia a la ley o en sí mismos en lugar de confiar en Cristo para su salvación. Los típicos eran como los fariseos, quienes confiaban en ser mejores que los demás. Tenían la actitud de establecer su propia justicia (Romanos 10:3).

Si uno pudiera desacreditar el ministerio de Pablo, las ofrendas que levante serían en vano; el evangelio que predique sería desacreditado y la enseñanza sería inútil. Todo está en juego y depende de que su ministerio sea auténtico.

Bosquejo

  1. Saludos
  2. El cambio de planes
  3. Restauración
  4. Ministro del nuevo pacto
  5. Pablo y los corintios
  6. La ofrenda
  7. La defensa de Pablo y discurso contra los falsos apóstoles

Exposición

Saludos (1:1-11)

La salutación enfatiza la fidelidad de Dios en situaciones difíciles como el sufrimiento. Pablo había sufrido por una enfermedad que puso en peligro su propia vida pero confió en el Señor.

El cambio de planes (1:12-2:4)

La vida de Pablo ilustra cuán frágil es ser líder. Nada más por enfermarse, sus enemigos cuestionaron su liderazgo. Respondió aclarando que se confía en Dios, no en el hombre, en este caso en Pablo. Dios es el que cumple sus promesas y todas las promesas están cumplidas en Cristo.

Restauración de un pecador (2:5-11)

En 1 Corintios 5 leemos que Pablo disciplinó a un miembro de la iglesia por su inmoralidad. En esta carta, debía corregir a la iglesia por no querer perdonar al hombre arrepentido. Ellos no estaban dispuestos. El perdón es una característica de Dios. Jonas tenía este mismo defecto. No quería predicar el perdón porque sabía que Dios los iba a perdonar. Claramente, el perdón al incestuoso sería un afrenta a los judaizantes.

Ministro del nuevo pacto (2:12-7:1)

Esta sección larga busca establecer cuál es el rol de un ministro del Evangelio en términos positivos. La tentación es la de magnificar el oficio para que sea más glorioso, más autoritario, más reconocido, más importante de lo que es. No podemos ser más que Pablo. Él, en contraste, se describe a sí mismo como un “vaso de barro”, no como un vaso de oro.

¿Cuál es la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Pacto?  (2:12-4:6)

Esta sección empieza con los creyentes en un desfile para ser sacrificados: el martirio. Pablo no tenía en mente que la fe en Jesucristo iba a ayudar a los cristianos a vivir una mejor vida aquí y ahora, sino que iba a ayudarles a ser mejores mártires. Otros han dicho que la vida eterna empieza ahora, queriendo decir que tenemos que ayudar a la gente a vivir mejor en esta vida. La idea de Pablo era otra.

El capítulo 3 presenta un contraste entre el Antiguo y el Nuevo Pacto. Esto también lo hizo para refutar a los judaizantes, activos en Corinto en el tiempo de Pablo. Uno no debe subestimar el impacto de tales ideas en la iglesia hasta el día de hoy.

Los corintios mismos son la única carta de recomendación de Pablo que necesitan al ser ellos mismos el fruto de su ministerio. Creyeron en Cristo por la predicación de él.

El Nuevo Pacto es del Espíritu y no de la letra. La letra aquí no se refiere a un documento. El Antiguo Pacto fue escrito en tablas de piedra en contraste con el Nuevo, escrito en el corazón. La letra que mata es la letra del pacto de Moisés que estaba escrito sobre piedra (Jeremías 17:1-4). Era necesario que Dios les diera un nuevo corazón. Cuando Jeremías habló del Nuevo Pacto escribió: “Este pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel -afirma el Señor-: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán — afirma el Señor–. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados” (Jeremías 31)

El Antiguo Pacto era externo a la persona y no se internalizaba en su corazón. Sólo podía ministrar muerte porque el que no lo cumplía tenía que morir (Gálatas 3:10), pues estaba bajo maldición (Gálatas 3:11). No podía cambiar los deseos de la gente. En contraste, el Nuevo Pacto está escrito en el corazón del creyente (ver “Dios de pactos” http://renuevalamente.blogspot.com/2011/05/dios-de-pactos.html). Nos da acceso directo a la presencia de Dios, siendo más glorioso que el reflejo de Dios en la cara de Moisés.

Los que sólo ven al cristianismo como una ley moral (u obediencia) todavía están detrás el velo. La gente que reduce la religión a sólo ética siempre van a estar frustrados por no comprender quién es Dios. Por ejemplo, E. Kant ve que la única razón de la religión es la ética y queda fuera de la posibilidad de conocer a Dios.

Es el Espíritu que hace la diferencia al quitar el velo y permitir que experimentemos la gloria de Dios sin temor. Transforma nuestros deseos para que queramos hacer la voluntad de Dios. Sólo con el Espíritu podemos reflejar la gloria de Dios.

Vasijas de Barro (4:1-18)

Pablo contrastó un ministerio auténtico con uno falso. El primero es un ministerio recibido de Dios por su misericordia, se ocupa de la proclamación del evangelio de la verdad, aunque los incrédulos no lo puedan ver. No hacemos una proclamación de nuestras virtudes o habilidades, sino a Cristo. Nosotros solo somos sus siervos / esclavos.

El falso es uno de engaño y falsificación de la Palabra de Dios, es uno que habla de sí mismo, lo que a veces llamo el ministerio “yo-yo” que siempre habla de la misma persona. Proclaman medias verdades y secretos para una vida de éxito.

¿Cómo se ve Pablo a sí mismo o cómo se debe ver un ministro del evangelio a sí mismo? Con el máximo de humildad, según explicó quien se identificó con un vaso de barro, la materia más insignificante de la tierra, lodo cocido. Él no se considera digno de un honor especial. No es jefe, ni es dotado, ni poderoso, sino simplemente el vaso que contiene el mensaje de máximo valor. Pablo rechazó la cultura del orgullo (Habacuc) que es tan común hoy. Como Cristo resucitó, nuestra confianza no está en nosotros mismos, sino en Cristo.

Lo terrenal y lo celestial (5:1-5:10)

Por esta razón, el verdadero ministro no está preocupado con su tienda aquí en esta tierra, sino en su verdadera habitación que está con Cristo.

El ministerio de reconciliación (5:11-21)

La meta del anuncio del evangelio es la proclamación de nuestra reconciliación con Dios. Esta no sólo impacta nuestra relación con él, sino que nos hace colaboradores de Cristo, es decir, embajadores suyos en este mundo.

Ser embajador de Cristo significa vivir nuestra vida con sus propósitos y actitudes. Todas nuestras relaciones reflejan a Cristo. En este contexto tenemos que preguntar: ¿Qué hizo Jesús para reconciliarnos con Dios? Pablo lo tiene claro: “no tomando en cuenta nuestros pecados” (5:19). Si hemos recibido a Cristo estamos bajo obligación (5:14) de vivir de esta manera. Nuestro mensaje es: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios” (5:2).

No debemos recibir la gracia en vano, es decir, nada más para ti mismo.

El ministerio de Pablo (6:1-7:2)

Pablo se puso como ejemplo de privarse para proclamar el evangelio. Él está poniendo el ejemplo con su propia vida.

Pablo y los corintios (7:2-7:16)

Aquí regresa al 2:14. Pablo se pone contento por la respuesta de los corintios a sus correcciones y luego plantea otras situaciones que van a tratar en la segunda parte de la carta.

La ofrenda (8:1-9:18)

Su argumento a favor de la ofrenda tiene cinco componentes.

El ejemplo de otros cristianos (8:1-5)

La exhortación a los corintios (8:6-12)

El principio bíblico de tener compasión de los que tengan necesidad (8:13-15)

No quiere retractarse de la recomendación de su generosidad (9:1-5)

La generosidad es una expresión de nuestra madurez espiritual (9:6-15)

Pablo muestra su autenticidad como apóstol (10:1-13:11)

La última parte de la carta tiene un cambio radical. Es una defensa del ministerio apostólico de Pablo que es de vida o muerte. Las falsas prácticas y predicadores estaban amenazando con borrar el trabajo de Pablo en Corinto.

Capítulo 10

Los enemigos de Pablo atacan su apariencia de ser débil y tímido (10:1). Parece ser que tampoco era el mejor orador (1 Corintios 10:10). ¿Cuántos de nosotros sólo juzgamos las apariencias?

Pablo advirtió que estando presente sería tan firme como lo ameritare la situación y que derrumbaría las fortalezas con argumentos (esto contraste con las declaraciones de hoy) para llevar cautivo todo pensamiento a Cristo.

La meta sería la edificación y no la destrucción de la gente (10:8), ni excluir a personas de la comunidad, sino que tengan buen ánimo y conocimiento (doctrina).

Pablo está peleando una guerra espiritual utilizando argumentación (10:5). El problema de fondo es la manera en que la gente piensa y no reprender a los demonios. Es una guerra contra la mente. Ellos necesitan entender el argumento del evangelio y dejar sus prácticas culturales fundadas en otras religiones. La meta de Pablo era: “Destruir argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevar cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”, (10:5).

Nuestra lucha hoy también es por la forma de pensar de las personas. Si no hay una argumentación de la doctrina cristiana, no estamos avanzando en esta tarea. La oración, la espiritualidad, el cantar y hacer las disciplinas espirituales no sirven cuando uno no comprende bien su fe en Jesús. ¿Qué importancia tiene la exposición de las Escrituras y de la doctrina en tu iglesia?

Capítulo 11

Los que no predican el evangelio de Cristo son mentirosos (11:1-4). Ellos buscan ganancias para su propio beneficio y no el beneficio de la congregación (11:5-15). Para ponerse en contraste con estos falsos apóstoles, Pablo empleó “el discurso de un tonto” (11:16-33), una forma literaria sarcástica que permite al autor hablar con franqueza a los corintios. En él enfatiza lo débil que es en contraste con la fuerza de los engañadores. Habló de sus sufrimientos y persecuciones.

La crítica de Pablo va a dos niveles: uno a lo “súper – apóstoles” que son de un trasfondo judío y predican “otro evangelio” (Gálatas 1:8-9), y el otro, cuando exhibe la debilidad de la iglesia de Corinto por haber aceptado a los pseudo apóstoles.

En aquellos tiempos había una plaga de apóstoles no auténticos. Estos (11:5) despreciaban el trabajo y doctrina del evangelio, que era la enseñanza de Pablo.  Decían que su obra era insignificante.

Capítulo 12:

Muchos impostores habían utilizado el recurso de las visiones y revelaciones para convencer a sus adeptos. Pablo, aunque ha tenido estas visiones y revelaciones también, rehusa usarlas como medio para convencer a la gente. En lugar de ello, comparte sus “debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo” (12:10 NVI). Esto contrasta con muchos ministerios, hasta el día de hoy.

¿En qué fueron inferiores los corintios a las otras iglesias? En que ellos no tenían que sostener el ministerio en esa ciudad y Pablo les pidió perdón por no haberles permitido participar en su sostén.

Capítulo 13

A pesar de todas las dificultades, Pablo muestra un gran afecto hacia los corintios, mientras refleja que está cansado de sus pelitos y problemas.

“Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos” (13:5). Pablo les pidió hacer ellos mismos una evaluación de su fe. Si realmente están creyendo en Jesús deben poder darse cuenta. Obviamente, Pablo ha puesto muchas pruebas a lo largo de la carta para discernir quién sigue a Jesús y quién no.

Esta frase hace que este libro completo sea un criterio para esta auto evaluación. Les dejo la tarea de completar las siguientes dos listas:

Aquí tenemos una descripción de un ministerio falso y una creencia falsa:

  • Se preocupa de las apariencias.
  • En contraste, tenemos el ministerio auténtico y una creencia correcta
  • Despedida (13:12-14)

Bibliografía:

Simon J. Kistermaker, 2 Corintios, Desafío.

Colin G. Kruse, 2 Corintios, NCB siglo XXI, Mundo Hispano.

Alister McGrath, El acompañante bíblico de la NVI, Vida.

Gordon Fee y Douglas Stuart, La Biblia libro por libro, Vida.


Índice N.T.